El Testigo

13.10.2018

La buena noticia es que podemos, podemos abstraernos de nosotros mismos y observarnos, como si se tratase de un espectador testigo del ejercicio de un yo actor en el escenario de mi propia vida.

Esa es una de las oleadas de consciencia que nos trae la páctica de la meditación, mirarnos desde otro lugar. 

¿Para qué? ¿Para qué mirarme desde otro lugar? Para elegir.

 En toda acción está el pasado, el presente y el futuro. Cuando en el momento presente ocurre algo que nos inunda con alguna emoción, rápidamente se pone en funcionamiento la experiencia vital y lo aprendido en el pasado, pues debo transformar ese estado que tengo ahora en el presente,  en el comportamiento más propicio, el que me lleve a  sufrir lo menos posible en el futuro.

Ahí está el espejo, el reflejo, la asunción de responsabilidades propias o ajenas, el niño herido, vivir en el ahora... nomenclaturas, tecnicismos, palabras que si las atravesamos nos llevan directamente al patrón, al esquema, al eurístico, el automatismo...al... ¿De dónde viene lo que estoy sintiendo? Simplifiquemos... sólo siendo testigo de lo que me mueve, puedo elegir probar cosas diferentes a la inercia, al juicio, al miedo, a las deudas morales...

¿Cómo llegamos a ese lugar?. A simple vista, optar por una posición física, cerrar los ojos y respirar parece muy sencillo. Tomamos la vida en la respiración. Cómo respiro, cómo se reparte el aire en mi cuerpo; así tomo la vida... ¿Y ahora que he percibido cómo vivo, ahora que me he calmado y estremecido? ¿ Ahora que me he centrado en mi y no en mis pensamientos? ¿Qué? ¿Me siento bien? ¿Estoy agusto? ¿Puedo hacerlo? ¿Estoy en estado de mayor agitación?

Atraviesa...atraviesa hasta llegar a ese lado...al lado de ver lo atascado, lo que me contrae, lo que se me clava y me hace daño... hasta llegar al lado de reconocerlo, aceptar lo que está pasando y desde ahí decidir si queremos o no continuar haciéndole caso. El lado de la responsabilidad conmigo mismo, de la coherencia con mi ser...el  pasar del lado del "no puedo" al del "soy".

De ahí, que el mindfulness através de la práctica, nos lleve al proceso personal.. sólo si estamos dispuestos a responsabilizarnos de lo que nos toca atravesar comprenderemos lo que realmente propone este modo de vida.... alcanza tu propósito.